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edición 152 - septiembre 2008

 

ZAPPING
Gonzalo Quesada
Fue el botín de oro del Mundial del '99 integrando el equipo argentino que salió quinto. También participó en la Copa del Mundo Australia 2003. Fue Figura de Hindú y actuó en Narbonne, Béziers, Stade Français, Pau y Toulon.
   
 

La UAR ¿se mandó una jugada muy arriesgada en poner a un técnico tan joven y sin experiencia para hacerse cargo del tercer equipo del mundo?
Viendo la situación desde afuera diría “que es un entrenador sin mucha experiencia que integra un grupo donde a pesar del recambio sigue habiendo jugadores con mucho rodaje internacional. Además, es un plantel con mucha calidad”. Tati, es un líder natural; un tipo con mucha personalidad; que sabe manejar grupos, y es muy frontal en el trato con los jugadores. Después, en cuanto al conocimiento de juego, la idea de estar rodeado de colaboradores, es buena, porque tiene una carencia que es no haber jugado afuera. Ahí tiene un bache, que es la falta de experiencia por no haber actuado en el rugby profesional.

Estás por firmar un contrato con la Federación Francesa para capacitar y hacer un seguimiento personalizado de los pateadores. ¿En qué consiste ese trabajo?
El objetivo es ayudar a los pateadores en cuanto a biomecánica y técnica de la patada. Después, trabajar en la parte mental, y en todo lo que va ligado a la concentración, que es fundamental para aislarse del griterío de la gente, tener muy en cuenta el viento y ubicarse de acuerdo a los puntos de referencias en cada cancha. La finalidad es poder controlar el stress que produce en un jugador cuando falla una patada y cómo puede elevar el porcentaje de efectividad.

Para cumplir esta función ¿te sirvió mucho el trabajo que realizaste en el fútbol americano?
Sí, por supuesto. Aprendí muchas técnicas que me fueron muy útiles. Yo siempre fui medio autodidacta. Me pasó cuando tuve que jugar en Primera. Era un pibe que pateaba bien, fuerte, y de golpe me agarró el raye de preguntarme porqué si en entrenamiento las metía todas, en el partido iban a la tribuna. Y entonces me propuse lograr una eficiencia total. Ahí empecé a hablar con profesores de golf y a estudiar en libros que trataban la fortaleza mental. Cuando fuimos al predio de la AFA, antes del Mundial del 2003, charlé con Marcelo Roffe, que era uno los psicólogos del seleccionado, sobre cómo mejorar muchas actitudes que pasan por la cabeza del jugador. Y después hice la experiencia en el fútbol americano donde estuve diez días trabajando con especialistas en patadas. Aprendí mucho. Traje una gran cantidad de material impreso, videos y algunos CD. Y también, cuando lo necesito, me mantengo en contacto con los profesores.

¿Alguien del cuerpo técnico de Los Pumas se contactó con vos para ver si podías cumplir esa función?
No. Si bien hace tres meses que me junté con Tati en París y charlamos, me dijo que en esa área no tienen problemas, porque Argentina es uno de los equipos de todo el mundo que mejor juega con el pie. Después que se difundió la noticia de que Francia me había contratado, me llamó Tati y me dijo que si no concretaba el acuerdo en Francia “me gustaría sumar a alguien en esa área por más que estamos bien”.

Ante los problemas que tuvo el cuerpo técnico para armar el equipo y ante la magnitud del rival ¿hubieras llevado a Nico Fernández Miranda para conducir el equipo?
No tengo ninguna duda. Y creo que nadie se tiene que enojar por lo que digo. Así como ante Escocia o Italia era el momento de foguear jugadores nuevos, contra Sudáfrica con todos los problemas que hubo para armar el equipo y con lo que implicaba ese partido, creo que hubo dos o tres jugadores que tendrían que haber ido. Me refiero a Nico (Fernández Miranda) y también al Ninja Todeschini, que le hubieran aportado mucha experiencia al equipo.


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